Muchos jóvenes (y adultos) empiezan a fumar porque otras personas de su entorno lo hacen. Sin darle la importancia que tiene este tema ni lo peligroso que resulta empezar a fumar. Y así, a los pocos meses se encuentran dependiendo del tabaco de tal forma que ni ellos son conscientes. Ni lo serán hasta el momento en el que decidan dejar de fumar. Pero, ¿por qué el tabaco es adictivo?

La nicotina es adictiva

El tabaco es adictivo porque contiene nicotina. En el año 1988 el Ministerio de Salud de Estados Unidos clasificó a la nicotina como sustancia adictiva. Y por el alto contenido de nicotina que tiene el tabaco, por cada cigarrillo el fumador está consumiendo entre uno y dos gramos de nicotina. Y lo hace a través de la inhalación.

Esta nicotina llega al cerebro en unos diez segundos. Lo que contribuye aún más su gran poder de adicción. No hay que pasar por alto que la nicotina crea una dependencia similar a la de la adicción a drogas como la cocaína o la heroina. El cigarrillo y otros derivados del tabaco generan dependencia por un mecanismo similar al de la adicción a drogas como la cocaína y la heroína.

En la definición de adicción encontramos otros procesos como la existencia a la tolerancia. Ya que el fumador tendrá que fumar cada vez más para que el tabaco tenga el mimo efecto. Otro proceso que se da al ser el tabaco adictivo, es el síndrome de abstinencia ante su ausencia. Así como el consumo compulsivo de esta droga, a pesar de conocer sus consecuencias negativas para la salud.

¿Qué es el síndrome de abstinencia del tabaco?

Cuando una persona que se ha vuelto adicta al tabaco deja de fumar o tarda un tiempo más prolongado en volver a fumar, el síndrome de abstinencia va haciendo de las suyas. El consumo de nicotina produce efectos físicos y cambios de humor en tu cerebro que son temporalmente placenteros. Por lo que harán que el fumador desee seguir consumiendo cigarrillos.

Este síndrome que aparece cuando el usuario deja de consumir nicotina y tiene falta de las endorfinas que provoca el tabaco. Éste se caracteriza por provocar irritabilidad, somnolencia, fatiga, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, aumento de peso y urgencia por fumar. La mayoría de estos síntomas alcanzan su máxima intensidad tras las 24 a 48 horas después del último cigarrillo. Y van disminuyendo poco a poco en un período de dos a cuatro semanas.

La relación entre la endorfina y el tabaco

La endorfina es una sustancia natural que segrega el organismo. Cuando se consumen drogas como el tabaco, la persona sufre una alteración en los niveles de endorfina.

De esta forma, el fumador tiene alterada su capacidad de producir endorfinas. Por lo que estas sustancias que en los no-fumadores se producen de forma natural en situaciones de dolor, estrés o felicidad, en los fumadores va insperarablemente unida a la nicotina.

Cada cigarro tiene más de 4.500 sustancias tóxicas que agreden al organismo. Ante esta agresión, el organismo reacciona segregando endorfinas para compensarla con una sensación de calma y relajación. Por esto, cuando se deja de fumar, lo que más cuesta es adaptarse a una situación en la que el flujo de endorfinas es menor. o que nos cuesta no es tanto dejar de fumar, como adaptarnos a una situación de menor flujo de endorfinas.

¿Cómo dejar de fumar sin sufrir el síndrome de abstinencia?

Sin importar el tiempo que llevas fumando, dejar de fumar mejorará tu salud. Para ello, en Clínica Albéniz, centro de medicina estética en Granada, disponemos de un tratamiento para dejar de fumar en sólo cuatro sesiones. Y que desde 1998 ha hecho posible que miles de personas consigan dejar de fumar.

Termoestimulación para dejar de fumar

Nuestro tratamiento para dejar el hábito de fumar, totalmente natural, funciona aumentando la producción natural de endorfinas en el organismo. De esta manera, el nivel de endorfinas alto hace que se pierda la dependencia física a la nicotina.

Con este tratamiento de deshabituación de Estética Albéniz de puede dejar de fumar sin tener un estado de dependencia ni síndrome de abstinencia.

El tratamiento rehabilitará el organismo hasta producir el mismo nivel de endorfinas que una persona no fumadora.